Viajera Literaria: Poder decir Adiós, es Crecer

jueves, 18 de febrero de 2016

Poder decir Adiós, es Crecer

Hoy decidí que mi entrada tenga como título una frase de un gran ídolo, Gustavo Cerati. Escogí ésta en especial porque me recuerda que quizás pueda sacar algo bueno de las despedidas.


La gente entra y sale de nuestras vidas constantemente y a veces ni siquiera lo notamos. Pero hay personas que se meten en tu piel y se esconden en los rincones de tu corazón. Esas personas dejan huellas, vacíos y a veces cicatrices cuando se van.

Algunos te rompen, te traicionan, juegan con tus sentimientos, y ellos son los que dejan cicatrices a veces tan profundas que duelen durante meses, e incluso años. Tan horribles que todavía se derraman lágrimas de vez en cuando.

Otros, en cambio, son alejados por la misma vida. Ellos dejan huellas, pero también vacíos. Falta un pedazo de felicidad cuando se van.

Y de repente me encuentro sonriendo al recordar cada pequeño momento vivido, cada sonrisa, cada charla, cada ''te quiero'', que se convirtieron tristemente en un ''te voy a extrañar''. 

Pero también me encuentro desorientada. Porque en lo profundo de mi alma, no acepto que se vayan, no quiero que se vayan.

''Poder decir adiós, es crecer'' y hoy creo que no hay nada más cierto. Poder decir adiós, llena de sonrisas los vacíos. Decir adiós cierra las cicatrices, ayuda a perdonar, a olvidar. Sin embargo, decir adiós no borra las huellas, las deja ahí, cargadas de recuerdos que nos hacen sonreír. Decir adiós es dar por terminado un ciclo, bueno, malo, no importa. Decir adiós te permite superar los dolores y guardar las alegrías. 

Si aprendemos a decir adiós realmente, deseando lo mejor, aprendiendo de nosotros mismos y de quienes se van, al final, las despedidas no son tan crueles.



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